Remaclo fue un monje benedictino, obispo misionero y abad del siglo VII. Nacido en el Ducado de Aquitania, estudió bajo la tutela de Sulpicio el Piadoso antes de ingresar en la Abadía de Luxeuil en el año 625. Desempeñó un papel central en el establecimiento de comunidades monásticas, sirviendo como el primer abad de Solignac y, más tarde, liderando el monasterio doble de Stavelot-Malmedy. Como obispo de Maastricht, trabajó para expandir el monacato en una región difícil, siendo mentor de varias figuras espirituales notables durante su mandato.
Vida y obra


Tras su estancia en Luxeuil, Remaclo ayudó a fundar la Abadía de Solignac, la cual se hizo célebre por su platería. Más tarde asesoró a Sigeberto III de Austrasia, facilitando la creación de los monasterios de Malmedy y Stavelot. Tras la renuncia de Amando, Remaclo asumió el obispado de Maastricht. Ocupó este cargo durante doce años antes de retirarse a Stavelot hacia el año 662, donde vivió hasta su muerte en el 673.
Veneración y leyenda


Es conmemorado como santo, y su festividad se celebra el 3 de septiembre. El folclore local sugiere que un lobo lo acompañaba para proteger las nuevas iglesias del demonio, y que su báculo revelaba manantiales curativos. Sus restos se conservan en la Iglesia de San Sebastián en Stavelot. En algunas tradiciones, la lluvia en su día festivo se considera una señal favorable para las futuras cosechas de grano.
